Siempre me sorprende el resultado de los reflejos cuando tomo una fotografía frente a una superficie transparente o semitransparente. La imagen que aparece es siempre una fuente de sorpresa e inspiración, revelando elementos visuales que eran imposibles de ver de otra manera porque estaban ocultos bajo el velo de la «realidad lógica, física y visible»…. si puedo llamarlo así.

Hacer «collages» es una técnica artística bastante antigua, y hoy en día la gente utiliza a menudo programas para manipular imágenes de la misma manera. Pero en esos casos, la acción es siempre subjetiva porque el artista es quien controla la manipulación. Incluso si es «aleatorio» – como jugar aleatoriamente con filtros en un software digital – tenemos el control del nivel de aleatoriedad.

Por supuesto que no hay manera de deshacerse totalmente de la subjetividad. Incluso en este caso, aunque la fotografía no haya sido manipulada, fui yo quien optó por tomar la fotografía en ese momento concreto, con ese ángulo concreto. Pero realmente es una maravilla dejar que la vida nos sorprenda cuando miramos y descubrimos todos los elementos que la imagen puede revelar, en lugar de tratar de sorprender a la vida aplicando nuestros propios filtros para una imagen más personal. Hay tanto por descubrir, todo un reino escondido en la realidad, a nuestro alrededor, a la vuelta de la esquina.